El título es claramente un sarcasmo. Estoy cansada, bueno, más que cansada, de tener que comerme cada día cuatro autobuses, lo que son seis euros, lo que equivale a gastarme cinco mil pelas de lunes a viernes cada semana.
Genial.
Sin embargo, no viene del precio que me cuesta ni de la pesadez de tener que tragarse el mismo trayecto una y otra y otra vez, el que odie el transporte público, no.
Antes de nada, he de decir que uno de los espectáculos más emocionantes y peligrosos de la naturaleza es el pelear de los humanos por coger el autobús antes que el resto, porque, o entras primero, o te quedas en tierra.
Cuando salgo cada día de la Universidad, llego de las primeras a la parada del autobús. Al principio, cada ejemplar humano se encuentra en una zona distante y cobijados bajo la sombra (escasa, por cierto). En cuanto se avista el autobús, el tropel de ejemplares que corren hacia donde estoy es tremendo. No me asusto, y permanezco en mi territorio, peleando por mi posición.
Subo de las primeras al autobús, busco un asiento libre... Veo a un tío con un asiento libre, y a una rubia con otro asiento libre. Decido: la rubia (la cara del tío me daba mal rollo). ¿Por qué no elegiría al tío...?
Bueno, ahora se aproxima lo genial de los medios de transporte público: la cantidad de sujetos que te encuentras dentro.
1- Mi compañera, la rubia: tía con gafas XXL que le tapan media cara, lo cual se agradece. Estúpida como ella sola, pues no responde al saludo inicial. Ejemplar con problemas en la mandíbula: no sabe masticar chicle con la boca cerrada.
2- El situado a mi otro lado, un abuelo: típico abuelo de pantalones hasta las axilas. No se está quieto en el asiento y otea el horizonte continuamente. Ejemplar con problemas de mucosidad: se mete el dedo en la nariz, saca una sustancia que prefiero no haber visto, se toca el cuello y, posteriormente, deposita la mercancia en el asiento de delante.
3- El puto niño de turno: algo que nunca falta en los autobuses, al menos en los que yo tomo, es el típico crío chico que no se calla ni aunque la madre lo diga. No para de dar grititos y hacer el subnormal. Ejemplar con complejo de lobo: no dejaba de aullar hasta el punto de que atravesaba el sonido de mis auriculares profundamente introducidos en mis orejas. Viene con complemento de submarino de juguete amarillo con sonido incorporado. Oferta de dos por uno.
La naturaleza no dejará de sorprenderme día a día.
Continuaré mis informes sobre la misma más adelante.
Feliz puente y feliz feria por Jaén.
8 han encontrado la habitación:
Por desgracia esos especímenes no son estrictamente de Jaén..se clasifican en la raza humana, que por otra desgracia está repartida por todo el planeta xDD
+1 a lo que ha dicho Reichel.
Me sumo al comentario de yuu... y añado:
Imagínate que duarante dos años se suceden numersos viajes de 4 horas y media de duración en autocar... es un hervidero de especies "humanas" hasta ahora desconocida.
Recuerdo la vez que un tío muy raro se quedó dormido en mi hombro y por mucho que me movía el tío no se despertaba... cuando por fin se despertó... volvió a quedarse dormido... incomodísimo!!!!!!
Yo lo habría despertado.
PD: Viva España! (?) Viva? xD
@Yuu: era prácticamente imposible xD y no quería gritar por no dar el cante.
Yo lo hubiera despertado a golpes si lo necesitaba. No soporto que gente que no conozco, o que conozco pero que no me agrada, me toque.
Si hay que dar el cante, se da, pero no habrá persona non-grata que se pose sobre mí.
Y jo, como mola esta entrada xD
Compañera entiendo como te deves sentir con los tipicos sujetos hayados cada dia en un lugar tan poco agradable por el simple hecho de la existencia de estos personajes como es el transporte publico, desde aki mi apollo para k la gente k soportamos esta constante presion sigamos adelante. Salu2
¿Y si en tu autobús te encuentras a un sujueto de más de 70 años que al ver una liebre atropellada y con las tripas desparramadas en la carretera grita al conductor "¡¡¡pareeeeeeee!!!", se baja del autobús, recoge el animal, lo deposita en una bolsa y al volver a entrar dice: "éste se lo regalo a mi cuñada para el arroz"?
Lo peor es que después se sentó a mi lado y el hedor era infernal... 40 km después, el hombrecillo se bajó, feliz con su caza. Pobre cuñada...
Y que conste que es real.
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