The Hidden Room

¿La abandonamos?

(sin título)

Sed realistas: las películas engañan. Los cambios no se producen de la noche a la mañana. Las cosas no pasan por arte de magia. Un beso ni soluciona, ni arregla, ni cambia nada.



Examen suspenso.
Dejadme en paz.

Esto es un cachondeo

Creo que el sarcasmo se nota.


(Esto de los vídeos es el colmo de la pereza)



En fin... No hay derecho.

Tuna y retraso.

Realmente, la Universidad es otro mundo... Y es un mundo que mola.

El vídeo tiene ya su tiempecito, pero por pereza y otros motivos, que omitiré pues la pereza es el principal, no lo he pasado al PC antes, así que mucho menos iba a subirlo. Pero bueno, nunca es tarde.
Por otro lado, digamos que el estar perdida y ausente del msn ha sido debido a mis 39º de fiebre. Sí, yo he tenido fiebre. Yo, que desde el 91 no había tenido. Yo, que nunca paso de mis 35º (soy una muerta viviente, ¿qué pasa?). Ni siquiera con la apendicitis tuve fiebre. ¿Y ahora va y me da por un simple resfriado? Blah, el mundo es una mierda.
La cuestión es que he estado jodida, en cama, con ganas de dormir todo el santo día (aunque esto no varía demasiado a mi estado normal), con una bolsa de basura al lado de la cama y dos rollos de papel higiénico sobre la mesa.
Sinceramente, creo que los árboles se cagaron en mí estos dos días (y continúan (pero yo me soné los mocos con ellos (literalmente (¡¡¡¡WAJAJA!!!!)))).

En fin, cuando me encuentre del todo bien, se volverán a tener noticias mías -o también se tendrán en el hipotético caso (no tan hipotético ò.ó) de que apruebe mañana de una puta vez el coche-.



PD. Dios, Blogger hoy va como el PUTO culo!

El Ragnarok

Esto es un copypaste de un email que me ha enviado Kel, la cual lo ha recibido de cierto lugar bastante... Odioso. Pero en fin, es genial.

El Ragnarok
Y aquel día, los heavys alzaron sus hachas vikingas, y se dirigieron al campo de combate, montados en fieras de metal sobre dos ruedas.
Los canis llegaron con retraso, pero arremetieron con sus destellos de oro falso y sus terribles ritmos de guerra... El reggeaton...
No obstante, para ayudar a sus camaradas, llegaron los frikis y sabotearon la maquinaria cani, para hacer que empezase a sonar Emerald Sword.
Ante semejante himno de victoria, los metaleros redoblaron su ataque y acometida. Sin embargo... La diferencia en número era notable. Los canis seguían siendo más... Y gozaban de la habilidad 'Party Recall', con la que llamaban a suprimos, surmanos y demás escoria.
Pronto, los otros aliados de los metaleros, los góticos, entraron en escena. Recurriendo a su ancestral conocimiento de la nigromancia, hicieron volver a los canis caídos para que atacasen a sus antiguos sossios...
Los canis reaccionaron rápido. Sacaron sus terribles armas: la cocacola y el tinto del Mercadona. La mezclaron... Y la lanzaron hacia los metaleros, causando estragos entre sus filas.
Sin embargo, un metalero se alzó... Y clavando su hacha en el suelo, gritó: "¡¡¡PENSAD EN VERDE!!!", y la Heineken se hizo. Ríos de cerveza nacieron de la brecha producida.
Recuperados de la guerra química, los metaleros empezaron a tomar la ventaja. Los canis habían intentado llamar a aliados propios... Pero los flaites estaban todos en la cárcel.
Finalmente, el último cani, Se_MOrENasO_TreMeNdOh91, cayó, gracias a la estocada del líder metalero, quien blandía la Angel Sword Guitar... Y la paz volvió a Gaia. Los pijos alzaron su griterío de felicidad desde las Tierras de Prada; sonido que llegó hasta la más recóndita calle, alertando a los raperos, quienes empezaron a componer poesía que llevara el mensaje de la victoria al último confín del mundo..
Los canis habían desaparecido... Al fin.






Sábado de la hostia, fijo.
Iván <3 ¡xD!

Magia

Hoy he comprobado que existen cosas especiales en la vida. Muy especiales.
He comprobado como un pésimo día, puede volverse bueno en un instante fugaz.
He comprobado que tener dudas en ciertos momentos sirven para que te arrepientas muchísimo después, justamente tras el mismo momento.
Y, lo mejor, he comprobado que hay magia, una magia que nunca pensé que yo encontraría, pues me resultaba como un mito.

Todo comienza por levantarme. Hay días que es mejor no salir de la cama, pero en fin, no había más remedio: problemas por casa que me hacen coger el autobús de las 10:00, cuyo trayecto no pasa por la Universidad; mi cabeza mojada por haberme lavado el pelo, congelándoseme debido a que el bus pasa a las 10:20; parada en la estación de autobuses, lo que me hace ir a toda leche hacia la Uni (queda "lejitos"); las converse se escurren, casi me caigo; los semáforos cambian justo cuando yo voy a cruzar; no cojo el juego que tengo que devolver; gasto saldo para quedar con un amigo que al final no ha quedado; los asientos típicos de clase, los han ocupado otras; me duele el estómago mucho todavía; no desayuné; hace frío y empiezo a moquear; creo que la cabeza me va a estallar en cualquier momento; no quiero estar donde estoy, pero tampoco quiero volver a casa...

Es normal que, si todo te va mal un día, pequeños detalles que pasan desapercibidos siempre, te supongan algo enorme a afrontar, algo que te disgusta/enfada.

Acaban las clases, que se prolongan hasta las 14:30 y me dirijo a coger el bus, mi amado bus, resignada a pasar un día de mierda, teniendo que volver a la tarde a coger el coche para mañana examinarme nuevamente.
Me siento, sola. Sube más gente. No me fijo en si son estudiantes o no.
Noto a alguien en el pasillo, a mi lado, mirando hacia mí. Levanto la vista y veo al último pasajero que ha subido: es un chico. Me dice algo que no escucho, pues tengo los auriculares puestos, pero le sonrío y le digo que el asiento está libre. Me devuelve la sonrisa y se sienta. Se mueve mucho, intranquilo. Nuestros brazos se tocan y ninguno se mueve. Comienzo a notar un calor agradable en él, así que me niego a moverlo pase lo que pase. Pienso que debería decirle algo, un saludo, un simple "hola", pero no lo hago. Llegamos al pueblo y el autobús frena bruscamente. Se incorpora, siempre sin retirar el brazo. Me quito un auricular, el que daba hacia su lado. Digo algo que no recuerdo, a modo de pensamiento en voz alta. Se vuelve hacia mí, y comienza a hablarme. Me pregunta si soy del pueblo, si estudio/trabajo en Jaén, cómo es que no he pillado un piso allí para estudiar... El diálogo comienza, sí, pero demasiado tarde: he de bajarme ya.

En un instante pensé que debería pedirle el teléfono, o preguntarle de dónde es, o el nombre al menos. Pero no, sonrío para bajarme mientras lo miro, y él a mí, con unos ojos azules fijos en los mios que me han seguido mientras bajaba las escaleras. Mi sonrisa se hace amplia, se vuelve parte de mi rostro. Mi entrecejo fruncido se ha ido.

Mi mal día ha desaparecido en un instante y, aunque sigo sonriendo, estoy arrepentida de no haberle dicho nada.

No podré darle las gracias al chico de ojos azules que me ha alegrado el día pues, seguramente, no volveré a verlo.
Pero soy feliz por habérmelo encontrado al menos una única vez.