¿Quién no se ha parado a pensar en lo inconstante que parece el tiempo? ¿Quién no ha querido alguna vez poder controlarlo a su antojo?
Hacer que los momentos malos pasen rápido y los buenos lentos... Muy lentos...
¿Y las esperas? Esas esperas previas a algo que anhelas. Esperas interminables que cuando por fin acaban, quedas aliviado y, a la vez, algo perdido. Esperas dulces y esperas amargas, pero esperas al fin y al cabo.
¿Quién no quisiera poder adelantarlas... O atrasarlas... A veces, por tiempo indefinido?
El tiempo lleva alas. Unas alas que se queman y renacen para nosotros. Alas que hacen que vuele muy rápido o que sea lo más lento del mundo.
¿Y si se poseyeran esas alas? ¿Las usaríamos a la hora de la verdad?
El tiempo nos parece inconstante, un gran puteador. ¿No podría actuar del revés? No, está ahí para jodernos los mejores momentos y para hacernos inaguantablemente largos los malos.
Pero no solamente de malos y buenos momentos consta la vida. Están los rutinarios y estos, estos son los peores. Peores que los malos. La razón es sencilla: son el día a día. El día a día no pasa de ninguna manera diferente a no ser que ocurra algo distinto, es decir, salgamos de la rutina. En esos momentos, el tiempo entra en acción. Mas bien, creemos que entra en acción.
Esas tardes interminablemente pesadas... Aburridas... Insulsas... A veces no pueden evitarse. Se puede intentar aliviar la carga que traen, pero no se elimina.
Una serie, un libro, un paseo, una charla... Cualquier cosa ayuda a sacarte de ese mini-agujero negro en el que se convierte un día cualquiera. Y entonces... Las alas aparecen...
Alas...
Las alas del tiempo...
4 han encontrado la habitación:
No tengo nada que comentar, ya hemos hablado de esto, y sabes que opino D:
Ara~
La espera y el anhelo son mejores que el momento en sí, digamos lo que digamos. Siempre.. luego no será para tanto el momento como la ilusión de que llegue.
Era más emocionante esperar a los reyes que abrir los regalos... Etc, etc.. Y otros muchos momentos, igual. Al fin y al cabo el tiempo no existe, tiene el mero valor que nosotros queremos otorgarle.
La rutina es evitable viviendo el llamado día a día con una sonrisa y un ánimo con esa ilusión previa al momento, aunque no vaya a pasar nada.
Somos los dueños de ese tiempo que no existe, y somos nosotros los que podemos eliminarlo de nuestro camino y moldearlo a nuestro antojo.
Todo aquel que tiene alas acaba volando tan alto que el Sol las quema... ¿nadie ha aprendido de Ícaro?
El tiempo no existe, es sencillamente una manera de ordenar nuestras vidas. No podría ir al revéspor que no existe. Es como tu lo percivas.
(K)
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