The Hidden Room

¿La abandonamos?

Presas de las llamas

¿Cuándo habíamos llegado a ese punto? ¿Por qué? ¿Cómo?
No me lo explicaba…

Hacía un momento estaba sumida en una conversación sin futuro y, ahora, estaba entre la pared y tu cuerpo, con mis labios presos de los tuyos… Apretada con fuerza… Mis manos agarradas sobre mi cabeza con sólo una de las tuyas…

Y mi razón… Me encontraba ida. No dabas tregua a respirar apenas.

¿Tanto me deseabas? ¿Tanto te morías por besarme? ¿Por tenerme bajo tu control?

Noté tu mano libre, recorrer mi pelo, mi mandíbula, mi cuello… Tus labios dejaron los míos para morder el lóbulo de mi oreja…

Exhalé un suspiro y vi cómo sonreías, cómo te veías triunfante sobre mí.

Bajaste hasta mi cuello, mientras me apretabas más entre el calor de tu cuerpo y el frío de la pared, dejándome inmovilizada. Era presa de ti, de tu lujuria, de tu pasión…

¿Y mi salida? ¿Dónde estaba mi salida? ¿Quería encontrarla?

Lo único que encontré fue mi propia respuesta cuando tu mano libre recorrió mi espalda hasta su final y agarraste con fuerza el lugar, atrayendo mi cintura a la tuya, haciéndome quedar con una pierna tuya en medio de las mías.
No. No quería encontrarla.

Deseaba que siguieras…

… Y lo sabías.

Moviste tu pierna, la apresada entre las mías, hacia arriba, haciéndome emitir un débil gemido. Lo escuchaste y volviste como un loco buscando mi boca, respirando con fuerza y furia.

Mi instinto me hacía intentar escapar de la jaula que me suponía tu mano en mis muñecas y tu cuerpo contra el mío, intentar obtener el control… Sin éxito.

Tenías más fuerza y de nuevo eras consciente de ello. Te aprovechabas, sonreías, jugabas…

¿Sólo era eso para ti? ¿Un juego? ¿Algo con lo que pasar el rato?

Viste mis dudas en mis ojos cuando los abrí, cuando quise imponerme a tu dominio: seria, con furia… Débil…

No sé qué pasó por tu cabeza, qué pensaste, pero aflojaste mi prisión. Te separaste un poco de mí y noté cómo mis brazos descendían levemente. Bajaste la mirada, avergonzado: tu pasión había cesado.

Verte así encendió mi llama. Levanté mi pierna derecha y rodeé tu cuerpo, acercándote de nuevo a mí. Quería sentir tu piel, tu corazón, tu calor… Mis manos fueron sujetas de nuevo, con la misma fuerza. Fuerza que llegó también de nuevo a tus ojos y a tus besos cuando te mordí el labio inferior…

Ahora tú eras mío: eras mi presa.

5 han encontrado la habitación:

marranota.. vaya cosas haces cuando t aburres eh?? escribir guarreridas pasionales xD. Esta currado el relato, me a gustado XD. un beso

Xarli

 

*Suspiro*
Viva el sexo.
Y viva nuestros gustos tan parecidos. Aunque le veo ciertos fallos a eso ¬¬. Sin embargo, la Hami porno ha vuelto, y eso me agrada. Aún me debes un relato porno, you know.

Un beso lametonado.

 

Juas, pues si que es verdad, el de arriba no soy yo, se quien es, sorry xD ya te plicare.

Ese texto me resulta familiar... en fin, gilipolleces mias, supongo.

Te odio... bueno no, mentira, no puedo =( te quiero.

Ara~

 

A ver, eso no es porno, es pasión...
my bueno!!!!