The Hidden Room

¿La abandonamos?

Juas

"Me operaba la retina para ponerme una foto tuya y poder verte todo el dia"

El mejor piropo de mi vida xDD

Jorl!



Me ha encantado. Lástima que cambien mi tipo de pelo, al largo feo que hay u.u

Escuchad mientras leéis II



No quise pasar ni la fase "luto". ¿Para qué? ¿Acaso eso me iba a ayudar en algo? Sólo empeoraría las cosas. Sin embargo, no conseguí esquivarla.
No podía olvidar tus palabras: las últimas palabras que pronunciaste en mi presencia: "Estoy con una... Conocida". Busqué su significado por días, intentando pensar entre llanto y llanto, mientras recuperaba lágrimas para derramar. Caía rendida por las noches. Tampoco comía. Estaba autodestruyéndome; guiando mi vida hacia la ruina.
Al principio te culpaba por hacerme estar así: tu eras mi por qué. ¡Y qué sencillo resultaba hacerlo!. "Culpa suya, culpa suya", pensaba y me decía como una niña chica.
¿Llegué a ser infantil, verdad?
Pero esta facilidad de culpa no podía durar eternamente. No volviste a llamarme, ni a quedar conmigo. No venías a buscarme a casa y yo no iba a la tuya. Desapareciste. Me abandonaste. Y aun me pregunto: ¿por qué?. Pero en el peor momento, me lo cuestioné por primera vez, y la culpa pasó de ser tuya a ser mía. Ahora era yo el por qué.
Esto empeoró las cosas: lo poco que comía, lo vomitaba; mi sueño desapareció por completo, pero no mi cansancio. De haber tenido algo de mi ser, me hubiera denominado "alma en pena", pero no llegaba siquiera a eso.
¿De verdad merecías tanta importancia como para matarme poco a poco? Sí... Y te culparía alegremente por ello.
Tú, mi único deseo.
Tú, mi necesidad de vida.
Tú, mi asesino.
Podía considerarlo hasta romántico: morir por amor. ¿Qué típico, no? Chica se enamora de chico. Chico juega con chica. Chico abandona a chica. Chica llora por chico.
¡Qué típico me resultaba todo a partir de este punto!
Fuiste un cobarde, un traidor, un mierda. ¡Con qué facilidad encontraba malas palabras para describirte!
Y aun te quería... Aun pensaba que vendrías a buscarme o me llamarías diciéndome "perdóname"...
Con todo, aun te deseo...

¡Qué tonta!, ¿verdad?

Consejo: escuchad mientras leéis



Llevaba esperándote veintisiete minutos y aun te habría de esperar unos diez más, pues no pude aguantar más tiempo en casa y salí antes. Estaba nerviosa y tenía motivos: eras todo lo que quería. Al poco de conocerte, me enganché a ti, cada día, cada hora, cada minuto, que pasaba hablando contigo, me volvía más dependiente de tu cariño.
¡Ah! Perfecta droga...
Nunca pensé que tuviera que desengancharme, pero tú lo decidiste así.
Al llegar, me miraste un poco serio y, al verme tan radiante, me concediste una pequeña sonrisa. Supongo que debería haberlo tomado como un anticipo, pero no estaba racional. Te vi y me olvidé de mi alrededor, me olvidé de sentirme a mí misma. Ahí presente sólo estabas tú.
Fuiste acercándote. Yo no me movía. No dejaste de mirarme y, cuando recuperé mis sentidos, descubrí que temblaba.
La tristeza se posó en tus ojos al verme así. Comenzaba a ver las señales del fin.
¿Qué fin, si no había nada?
Alargaste tu mano con duda: no sabías si podías tocarme. Decidida, te agarré esa mano, suspendida en el aire cerca de mi rostro. La tenías sudando. ¿También estabas nervioso? La acerqué a mi cara y no cerré los ojos... Todavía no.
Apenas hubo contacto, alejaste la mano, soltando la mia. Vi cómo tus labios se movían: "No puedo", emitieron.
Hubo un sonido en mi vacío. Tu teléfono sonó. Lo acercaste a tu oído y volviste a susurrar "Estoy con una... Conocida". Colgaste y te aproximaste a mí y besaste mi mandíbula. Mis ojos se cerraron y una gota de mi pena resbaló por mi mejilla hasta ti. La saboreaste y te diste la vuelta. Quedé sola desde ese momento. Desde ese momento hasta ahora.

Todo lo que deseo eres tú.